Los Trastornos Musculoesqueléticos (TME) abarcan una extensa gama de problemas de salud. Se les puede dividir en dos grupos generales: dolor , lesiones de espalda y lesiones por movimientos repetitivos, entre los que se cuentan los trastornos de origen laboral de las extremidades superiores. También las extremidades inferiores pueden resultar afectadas.

Los trastornos musculoesqueléticos más frecuentes son:

– Extremidades superiores:

  • Tendinitis del manguito de los rotadores
  • Epicondilitis
  • Epitrocleitis
  • Síndrome del túnel carpiano y
  • Ganglión

– Espalda:

  • Síndrome cervical por tensión y lumbalgia

– Extremidades inferiores:

  • Bursitis prepatelar

Factores de riesgo asociados a los TME:

Los factores de riesgo son características del trabajo que si están presentes de una forma muy intensa, con una alta frecuencia y/o durante un tiempo de exposición significativo pueden llegar a producir la aparición de trastornos musculoesqueléticos. Estos factores de riesgo dependen de las siguientes condiciones de trabajo también denominadas peligros y pueden ser:

  • Trabajos repetitivos
  • Levantamiento de cargas
  • Transporte de cargas
  • Empuje y arrastre de cargas
  • Movilización manual de personas
  • Posturas forzadas
  • Aplicación de fuerza

Grupos de riesgo:

El grupo de mayor riesgo es el de los trabajadores manuales, cualificados o no. Las alteraciones en las extremidades superiores afectan más a las mujeres trabajadoras que a los hombres fundamentalmente por el tipo de trabajo que realizan. Por ejemplo, el 35% de las trabajadoras europeas realizan un trabajo repetitivo, frente al 31% de trabajadores europeos.

Pero son los trabajadores de mayor edad quienes presentan más problemas de TME. Si la media comunitaria de personas que padecen dolor de espalda es, por ejemplo, del 30%; entre los jóvenes de 15 a 24 años es del 25%, y del 35% entre los mayores de 55. El motivo es que muchos trabajadores mayores han pasado más tiempo trabajando en situaciones susceptibles de provocar TME. Además, los trabajos suelen estar diseñados para trabajadores de sexo masculino, jóvenes y que gocen de buena salud.

Los trabajadores con un empleo precario (contrato de duración determinada o contratos con agencias de colocación, por ejemplo) están significativamente más expuestos a trabajos más repetitivos y en posiciones dolorosas o cansadas. Prevención de los TME Muchos TME pueden prevenirse mediante intervenciones ergonómicas que modifiquen el trabajo y los lugares de trabajo a partir de la evaluación de los factores de riesgo. Este principio ha quedado ya incorporado en las actuales directivas europeas y legislación de los Estados miembros. Existen asimismo directrices prácticas y herramientas de prevención.

Principios generales de prevención de TME:

• Evitar los riesgos de TME.

• Evaluar los riesgos que no se puedan evitar.

• Combatir los riesgos en su origen.

• Adaptar el trabajo a la persona.

• Tener en cuenta los cambios tecnológicos.

• Sustituir lo peligroso por lo seguro o menos peligroso.

• Desarrollar una política preventiva integral que incluya la carga

total aplicada sobre el cuerpo.

• Adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la

individual.

• Proporcionar las debidas instrucciones a los trabajadores.

Mantenimiento de los trabajadores con TME en su puesto de trabajo:

• Facilitar la rehabilitación.

• Reincorporar a los trabajadores que sufren o han sufrido TME.

Las medidas preventivas deben abordar la carga total sobre el cuerpo que pueda contribuir al desarrollo de TME. Generalmente no existe un único factor que provoque la aparición de TME. Por ejemplo, la manipulación manual de cargas, por sí sola, raramente constituye la única causa del dolor de espalda: existen muchos otros factores que pueden contribuir a su aparición, como el estrés, las vibraciones, el frío y la organización del trabajo. Por consiguiente, es muy importante evaluar todos los riesgos que pueden ocasionar TME y darles un tratamiento integral. El mantenimiento de los trabajadores con TME en el trabajo debe formar parte de la política laboral en materia de TME. Se debería hacer especial hincapié en los enfoques multidisciplinares que combinan la prevención y la rehabilitación. Especialmente importante es el papel del apoyo social y organizativo para permitir a los trabajadores con TME tanto volver al trabajo como permanecer en él. El apoyo activo y la participación de los trabajadores expuestos a riesgos y de todos los implicados en la organización son fundamentales

Legislación básica aplicable:

  • Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de prevención de riesgos laborales
  • Real Decreto 39/1997
  • Real Decreto 488/1997
  • Real Decreto 1215/1997
  • Real Decreto 487/1997

Para saber más:

_ www.insht.es

_ http://www.insht.es/portal/site/MusculoEsqueleticos/menuitem.9a7a83ac23

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_ OHSA-EU Facts 3